miércoles, 27 de octubre de 2010

Efecto Mariposa


... Despertó lentamente por el ruido de las hojas secas que entraban por la ventana y caían en la cama. La sábana estaba enredada entre sus piernas y el sudor tibio mezclado con besos cubría su cuerpo. Se levantó y la sábana caía siguiendo la cadencia de su caminar a la ventana, ahí parado, con su cuerpo desnudo, habló con el cielo, sonrió dando gracias incrédulo y sorprendido, cómo cuando hacía travesuras. Una vez más pensó que había sido un sueño después de la siesta, pero las gotas de miel en su pecho, demostraron que era cierto. Ya no tendría pesadillas, porque ya había dejado de amarla.