

No fa ni tres mesos, que a casa tinc un hoste nou.
Va apareixer del no res, buscant calor de llar.
Podia haver anat a cualsevol porta, el meu poble és gran,
però va venir al portal de casa, i em va triar a mi.
Jo sempre deia que no en volia tenir cap més,
la perdua dels últims, em deixà molt trista
i durant molt temps vaig tenir les seves imatges
damunt la llar de foc que ells adoraven.
Però arribà en Mel,
brut, trist i afamat de caricies i menjar,
i jo... no vaig poder dir-li que no entrés.
La seva mirada verda i lluenta em captivà totalment.
De seguida prengué possessió del meu sofà,
de la cuina, d´algunes joguines i del meu llit.
I no podia fer més que riure
i donar gràcies que haguès vingut a mi.
M´amoïnava saber si podriem conviure
però ha estat molt fàcil.
En Mel demana poc, sols carinyo, atenció,
festes i el seu menjar preferit
"Bocaditos de pescado del oceano en salsa"
Perquè si, en Mel és un gat,
un preciós gat de pèl taronjat i lluent,
de bigotis cargolats i blancs
i de cua llarga i dreta com un plomall del pols.
És el rei de la casa i l´amo de tot.
Tothom l´estima, i no fa mal a ningú.
No sap bufar, ni enfadar-se i dorm panxa amunt.
Sols menja, miola, juga i dorm.
És un gat molt bo i feliç,
que ha omplert la meva casa d´alegria,
(i de pèl)
i jo m´enfado però ell mai es queixa de res.
Sempre sembla somrient però
sobretot n´està quan el venen a veure,
especialment la seva Núria de tres anyets,
la seva millor amiga a qui ell estima molt.
A tu Mel,
gràcies per ser com ets.
martes, 22 de enero de 2008
Mel
domingo, 20 de enero de 2008
Antítesis

Hay veces en que las imágenes de mi mente
llegan a cobrar una fuerza exasperante.
Se apoderan de frases que se repiten sin cesar,
que anulan por completo mi razón.
Mientras, el dolor deja actuar a sus anchas
al eco de tus últimas palabras,
que mi ser no asimila,
y fluyen en lágrimas pausadas
que siguen el ritmo de mi rostro,
limpiando mi desaliento.
"Soy egoísta", dijiste.
"Nuestros esquemas mentales son diferentes".
"Tengo proyectos por realizar, no es el momento".
"No estoy preparado".
Mis ojos seguían tu voz,
mientras los tuyos se rebelaban ante tus disparos.
Mis manos se enfriaban, mi cerebro ardía.
"No soy lo que buscas" susurraste en mi oído,
mientras me abrazabas fuerte contra tu pecho
y me colmabas de besos.
Besos húmedos por tus lágrimas,
que quemaban mi piel
ante el dolor de saberlos últimos.
"No puedo", mientras tus manos apretaban las mías
intentando en vano, darles calor.
Mis sentimientos gritaban en silencio
en mi interior,
pugnando por salir,
presas del miedo y el caos interno.
Perdía a alguien especial
y nada podía hacer
más que dejarte ir.
Encajar otra desilusión
ante la pérdida de lo que jamás fue mío.
Recobré a un buen amigo,
pero perdí un valioso equipaje en mi camino.
Cerrar los ojos

Cuando imaginamos a alguien cerrando sus ojos
varias son las imágenes que nos vienen a la mente.
La gente cierra los ojos para saborear mejor la vida.
Cerramos los ojos ante un beso sincero,
cuando soñamos,
ante un momento de pasión desatada,
ante una risa incontrolable,
ante un sabroso manjar, mientras se funde en nuestra boca.
Cerramos pues los ojos ante el placer.
También cerramos los ojos,
cuando no tenemos o perdemos el control.
Cuando pensamos intensamente
para buscar ideas o soluciones,
o cuando la ira se apodera de nosotros.
Cerramos los ojos ante la incertidumbre.
Pero también cerramos los ojos,
ante el riesgo de una caida,
un accidente,
o de un mal físico.
Cerramos los ojos al dolor.
Cuando alguno de nuestros sentidos va a padecer o padece,
cuando lloramos amargamente,
cuando la tristeza se apodera
de nuestro ser
y cava hoyos en el alma.
Cerramos los ojos al sufrimiento.
Así pues, consecuentemente,
cerramos los ojos a la realidad.
Hoy cerré los ojos
...
